yoga para niños

YOGA PARA NIÑOS

¿Crees imposible que tus inquietos hijos puedan pasarse una hora entera calladitos, concentrados y relajados? ¡Pues apuesto y doblo! Porque con el yoga para niños es posible.

Lo cierto es que nuestros pobres niños viven casi el mismo estrés y ansiedad que nosotros los adultos: tras 8 horas en el cole, clases extraescolares, deberes, exámenes… Tienen que aprender a relajarse y el yoga es una disciplina ideal para conseguirlo.

Aunque desde el punto de vista de un adulto pueda parecer un poco descabellado, lo cierto es que lo niños tienen muchísima mayor facilidad para realizar muchas posturas o asanas. Para ellos la práctica del yoga se traduce en un juego donde te tienes que estirar y respirar. Acercarles desde muy corta edad a ésta disciplina es una manera de que aprendan a gestionar sus emociones, controlar y sentir su propio cuerpo y conectar con él tanto a nivel físico como espiritual. Todo ello con la finalidad de que cada vez sean más autónomos, conscientes y felices.

Beneficios del yoga para los niños:

Con la práctica los niños irán adquiriendo consciencia de su propio cuerpo y desarrollando la propiocepción. Esto les ayudará a sentir la activación de cada músculo y a adoptar buenas posturas corporales, lo que en el futuro les podrá evitar lesiones o dolores. Por no olvidar que mejorarán y trabajarán su flexibilidad innata y fortalecerán todo el cuerpo.

A nivel mental aprenderán a relajarse y calmarse por ellos mismos y a respirar correctamente. Además les ayudará a concentrarse mejor y estimular su creatividad. Si las clases son en grupo, se fomenta mucho el trabajo en equipo y la amistad, ya que muchas de las posturas son por parejas o en pequeños grupos.

Aquí os dejamos un listado con las principales beneficios que pueden obtener gracias al yoga:

  1. Desarrollo y destreza de los músculos motores
  2. Flexibilidad en las articulaciones
  3. Mejora de la alineación corporal y los hábitos posturales
  4. Masaje de los órganos internos
  5. Control de la respiración
  6. Control corporal y emocional
  7. Estimulación de la circulación sanguínea
  8. Aumento de la autoestima
  9. Reducción de los niveles de estrés y ansiedad
  10. Mejor desarrollo de la atención, concentración, memoria e imaginación
  11. Oportuna canalización de la energía física
  12. Mejor comprensión e interacción con los demás

¿A qué edad puede mi hijo o hija comenzar con el yoga para niños?

Desde muy temprana edad los niños pueden comenzaren  a practicar yoga, habiendo muchos centros que ofrecen clases desde los 3 añitos. Las clases suelen dividirse por grupos de edad y a veces también por nivel.

Yoga para niños: de 3 a 7 años

A ésta edad tan temprana se busca sobre todo el control corporal y la mejora de la propiocepción. Es decir, que el niño aprenda a concentrarse en su cuerpo y a coordinarlo correctamente. También se les enseña a respirar de manera correcta y a relajarse. Y sobre todo a estirar mucho para que mejoren y no pierdan su flexibilidad innata. En las clases se suelen usar muchos cuentos y hacer juegos mediante los cuales se realizan los ejercicios de una manera más dinámica y amena.

Yoga para niños: de 8 a 12 años

Entre éstas edades los niños ya tienen una mayor capacidad de concentración así como mucho mayor control corporal. Durantes ésta etapa de crecimiento, el yoga les puede ayudar a equilibrar el sistema hormonal ayudando a aplacar su mal humor. Un niño que practica yoga es probable que viva una adolescencia más equilibrada.

Durante las clases se trabajan posturas o asanas más avanzadas, haciendo incapié en la correcta alineación corporal. De esta forma lo automatizarán y llevarán un correcta postura durante todo el día de manera natural. Las posturas se combinan con ejercicios de respiración y relajación.  Al finalizar la clase se suele realizar una meditación para fomentar la concentración, el silencio interior, estimular la creatividad y, sobre todo para que se conozcan mejor a ellos mismos.

Yoga para niños con dificultades:

El yoga puede ser un gran aliado para complementar las terapias de niños con dificultades. Cabe subrayar que no las sustituye, solo las complementa.

También hay  que decir que el yoga ayuda y es una forma de complementar la terapia con los niños especiales, no la sustituye, todas estas clases se hacen mediante juegos y actividades divertidas para que los niños aprendan sin darse cuenta : 

TDAH: para los niños con TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad), la práctica del yoga les ayudará mucho a contener su impulsos y a relajarse. Las clases están muy enfocadas a enseñarles técnicas de relajación que puedan realizar ellos solos cuando lo necesiten. Éstas les permitirá controlar su hiperactividad mejorando su concentración y atención.

Espectro autista: a los niños autistas o asperger (ambos dentro del espectro autista) notarán sobre todo una mejora en el fortalecimiento de la musculatura corporal. A los niños con éste síndrome les tiende a acompañar un cierta hipotonía corporal, es decir, disminución del tono muscular. También mejorarán enormemente su coordinación y equilibrio. Durante las clases también aprenderán a respirar y a relajarse pero, lo más importante, es que desarrollarán y practicarán las habilidades sociales que tanto caracterizan a éste síndrome. La clase se trata de un espacio seguro donde poder comunicarse con libertad, jugar y cooperar.

Tartamudez: los niños con disfemia aprenderán a controlar la respiración y concentración, facilitando que el aire salga con continuidad y mejorarndo sus tartamudez. Además aumentarán su autoestima.

Por último mencionar que, aunque no a todos los niños les va a gustar el yoga por igual, a lo que les guste podrán beneficiarse de todas las ventajas que el yoga ofrece ayudándoles tanto durante el crecimiento como en la adultez.

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